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La levedad

No corras, no creas en tu intensidad. Solo estás viviendo levemente, como flotando, como apenas acariciando el suelo. No temas pensar, no caerás de golpe contra el piso. Sé que te aterra quedarte a solas con tus ideas y por eso levitas la vida. Cuando puedas detener esa fábrica de actos mecánicos, descubrirás que planeando aterrizas con los pies y que ahora serán tus miedos quienes flotaran. Apenas rozarán tu piel solo para hacerte sentir viva pero ellos seguirán su camino de agua. Ya de pie, deja volar también tus pájaros, que ellos se harán cargo de llevar la buena nueva a quienes quieran oírla.

Siguiendo tus pasos

Voy caminando, siguiendo tus pasos. No me gusta que te alejes asi, sin darme tiempo a preparame. Es muy temprano en la mañana y las calles todavía duermen, pero ni vos ni yo estamos descansando. Voy detrás tuyo, buscando una salida, que ya está cerca. Las veredas están mojadas y en ellas voy dejando mis huellas, las tuyas no están. No importa, sé como seguirte y hacia donde voy. Los porteros y los vigilantes miran mi paso seguro y se preguntan, seguramente, detrás de qué voy. No importa lo que piensen, si yo sé que voy detrás tuyo. Finalmente nos encontramos mientras la oscuridad se va disolviendo. Pronto comenzamos a preparar el equipaje, la salida ya está cerca y voy a dejar de perseguirte. No será necesario, seguiremos caminando a la par, como siempre.

Cuando no estuviste

Un sillón blanco que acompaña la soledad y un televisor que parlotea sin decir nada. Los pasos que se dejan oir nunca entran y la puerta entreabierta no deja ver más que un pasillo y jamás se abre del todo para dejar pasar a quien uno espera. Solo te rodea la culpa de no haber estado antes alli, solo unos minutos antes. Si la ciudad no te hubiera intentado fagocitar con su hambre de escándalo,  si hubieras podido desplegar tu alas sobre las calles de furia, ahora no te sentirías asi. Ya la noche te habia resultado difícil, estando donde el deber mandaba pero donde aún asi te sentías ausente. ¿Por qué los dioses repartían tan mal sus cartas? El tiempo pasa y te acorrala con temores. ¿Ya no debería estar regresando? Una sombra del pasado se asoma por la puerta y ya no estás tan sola pero aún asi los miedos no razonados te rondan. Hasta que al fin ves que ya vuelve, con su pulgar en alto y sonriente pese a todo. Tus miedos hacen ¡plop! en el aire,  se ve que los dioses  ba...

Escala de grises

Abrumada por la lluvia, vuelvo a casa. Son las 8 de la mañana, el colectivo no hace el recorrido de siempre y comenzamos a transitar la Costanera Norte. La bruma gris todo lo envuelve, el río es de un gris metálico. Se hace difícil ver la línea de horizonte, el cielo tiene apenas un tono más oscuro y en el aire los gotas de agua parecen que están suspendidas, que no van a terminar de caer nunca. Los farolitos entregan retazos amarillos  que rasgan la cortina, mientras Cerati canta "Tanto pediste retener / ese momento de placer" y descubro que eso es lo que yo quiero. Quiero retener este instante y eso es lo que estoy haciendo, sin cámara a mano, estoy fotografiando con palabras mi momento de placer.

Sincretismo digital

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¿Alguien alguna vez se preguntó adonde van los archivos que se borran de una PC? ¿Quedan dando vueltas dentro del CPU en forma de vaya a saber que partículas? No lo creo, pero:  ¿hay vida más allá del disco rígido? Sí sabemos que hay otros mundos, como el pen drive, stick memory, CD, DVD y tantos otros que iremos descubriendo con el tiempo.  Lo bueno es saber que en ellos las condiciones para que nuestros archivos vivan son tan ideales como las del disco rígido. Pero volviendo al principio, quiero decirles que se supo de gente que pudo reecontrarse con viejos archivos borrados a través del Juego del Mouse, pero esa práctica, que se llama "archivismo",  a mi me da miedo. Prefiero despedirme de ellos para siempre, sabiendo que en su existencia sus buenos servicios me habrán prestado y que ahora es tiempo de soltarles la mano, para que al fin puedan descansar sus bytes en paz.

No estamos solos

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La soledad es un estado no muy bien visto por la humanidad. Grandes melancolías se le achacan, vidas opacas la arrastran resignadas. Ya sabemos que el hombre es gregario por naturaleza y de los otros se nutre de compañía, de solidaridad, de otras miradas. Es por ello que cuesta comprender por qué en los últimos tiempos nos manejamos por la urbe como si estuvieramos solos, completamente solos en la tierra. Caminamos apuradisimos, sin cederle el paso a nadie porque en realidad no los estamos viendo. Cuando vamos a entrar a algún edificio, ignoramos al que está saliendo. En un servicio público no vemos a las mujeres embarazadas, a los discapacitados, a los ancianos y a padres con bebés aupados, ya que parecen no estar ahi . Y hasta los antiguamente llamados caballeros entran en una loca carrera por alcanzar un asiento. Hablamos con voz altisonante por nuestro teléfonos móviles y algunos automovilistas pasean por las calles a cualquier hora escuchando música con sonidos saturados, invadi...

El equilibrio justo

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Mucho se habla de la falta de compromiso de la gente, de lo difíciles que son la relaciones humanas hoy en día. Hecho que se repite también en sectores del poder, con lo cual más complejo se hace encontrarle una solución a esto. Pero también creo que desde hace un tiempo nos topamos con otro problema que es el que nos lleva a esta conflictividad en nuestras relaciones, tanto afectivas, profesionales como políticas. El problema, a mi entender, tiene dos caras que se enfrentan: la ausencia de culpa y la victimización. Ambas actitudes llevan a la parálisis de la evolución como ser humano. Como sociedad tanto esfuerzo nos ha tomado "quitarnos las culpas" que en algún momento pasamos a tener fácilmente la otra cara, la de la víctima. Si yo soy la víctima, la culpa la tiene otro, por lo tanto ¿qué puedo hacer para mejorar o zanjar una diferencia? Nada, "queda la pelota" del otro lado de la cancha. El problema se agrava  si "el otro" también se posicionó en...