miércoles, 24 de agosto de 2016

El arranque

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-    Hola, Marina
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-    ¿Hola? ¿Me vas a cortar?
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-    ¡Ah! Es bueno saber que aún te interesa algo de mi vida
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-    No... No, esperá. Nos debemos una charla vos y yo, ¿ no?
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-    ¿Por qué no? ¿No creés que me debes una explicación?
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-    ¡Desapareciste, Marina! ¡Desapareciste de un día para el otro y nunca más supe de vos!
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-    ¡Por favor! Siempre hay otro camino
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-    ¡Ah! Ahora la irónica sos vos
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-    Pasaron 10 años, Marina ¡10 años! ¿Y no pudiste dar marcha atrás?
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-    Veo que todavía seguís aferrada a eso…
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-    No podés ser tan rencorosa y tan..
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-    Eramos como hermanas. No dejo de extrañarte ni un día.
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-    Sos muy cruel. Además, lo decís desde una soberbia, como si vos fueras Madre Teresa de Calcuta. Vos tampoco hiciste nada aquella tarde.
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-    ¡Y sí! Yo hice lo único que podía hacer, frente al shock
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-    Pero ¿preferías vernos presas? ¿Eso querías? Bueno, fijate si la causa aún no prescribió y declará. Pero, lo sabés, vas atrás mio.
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-    ¡Vos la viste! La nena salió de entre unos pajonales y se cruzó en la ruta. ¡No se podía esquivar!
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-    No, eso no lo puede asegurar nadie, son cosas que dicen los forenses para generar culpa y crear morbo.
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-    Ay, Marina, Marina… Te dejo pero estás muy equivocada y lo sabés. Yo te arranqué de allí, yo te pedí que no lloraras, yo planeé todo de manera fría, . Pero también fui yo la que te ordenó, mientras llorabas y llorabas, que te pasaras al asiento del acompañante y que dejaras todo bajo mi control. Y de eso, parece que te estás olvidando. La Marina en quien yo confiaba, solía ser menos ingrata.
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Andrea María Leiva
Agosto 2016

miércoles, 17 de agosto de 2016

Mondo Lavoro

- No sé, te encuentro después de 20 años y das vueltas y vueltas. Nunca me terminas de decir de qué trabajas…
- Bueno, es que no es sencillo de explicar. Tiene sus complicaciones
- Pero che, me menosprecias. ¿Qué tan difícil puede ser?
- Es que en realidad tiene sus bemoles pero… está bien. Voy a intentarlo. Trabajo para un grupo de clientes muy especiales y ...
- Sí, me imagino. Debe ser para la CIA ¿no?
- Ah, bueno… si lo vas a tomar así, ¿para qué me preguntás?
- Perdón, perdón… tenés razón. Seguí
- En principio investigo a qué se dedica esta gente, desmenuzo lo que hacen, lo que ofrecen o lo que venden.
- ¿Detective privado?
- ¿Puedo seguir?
- ……
- Después lo codifico para que otras personas puedan entenderlo. Casi, casi como un criptólogo de la Segunda Guerra Mundial pero no, antes que lo preguntes, tampoco soy espía.
- Ajá… Sigo sin entender nada. A ver… ¿trabajás en una empresa?
- Nooo, soy independiente.
- Y esta gente especial, ¿te paga?
- Y sí… claro. Yo tengo que traducir lo suyo para el resto de la población
- Upa… De idiomas no se trata ¿no?
- No, pero ¡mirá! sí de lenguajes.
- ¿No son lo mismo?
- No, el lenguaje es un medio de comunicación que puede ser verbal, no verbal, gestual, ¡informático!. En cambio el idioma es propio de un grupo de personas y puede ser oral o escrito.
- Ahhh, ya sé ¡sos semióloga!
- Jajajaja, no no. Pero me nutro de la semiótica. ¡Bien! Veo que vas entendiendo. Mirá, yo estoy en el medio de una comunicación.
- ¿En un medio de comunicación?
- Sí, en el New York Times. ¡No seas salame y oí bien! Escucho a los clientes, profundizo lo que me cuentan y después mediante el uso de colores, imágenes, tipografías, códigos y lenguajes trato de contárselo a la gente en general, pensando y estudiando antes que ven ellos cuando ven
- ¡Publicista! ¡Publicista! ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- ¡Por qué no lo soy! El canal de distribución es diferente, es como una telaraña y mi trabajo se distribuye en red.
- Listo, me rindo. Pagá vos el cafecito que a mí se me hace tarde y, cuando de verdad quieras contarme a qué te dedicás, me hacés un llamadito. O escribilo, por ahí haciendo una novela de esto te sale más fácil.

- … ¿Por qué no habré estudiado para maestra, como quería mamá?


Andrea M. Leiva
Agosto 2016