miércoles, 24 de febrero de 2010

Casitas Musicales

¿Alguna vez probaste de llevarte un ladrillo usado al oído?

Yo lo hice. Al principio, no pasa nada pero después de unos breves minutos se oye algo parecido a una radio. Hay  que saber donde pararse porque se debe orientar el ladrillo, de manera que la frecuencia sea bien tomada. Una vez que esto se logra, se pueden identificar los estilos musicales, la mayoría de las veces se oyen chacareras, chamamés o cumbias, incluso mechados con algunos grititos de sapucai.

Esto me lo enseñó Asencio, veterano albañil que tiene una relación casi mágica con los ladrillos. Cuenta que, a fuerza de construir paredes acompañado de la radio, ocurre esta absorción sonora.

Hay albañiles que no usan radios, trabajan en un obsesivo silencio pero, según Asencio, esas paredes se tornan tristes y forman después casas lúgubres, sin ritmo, sin música...
La mano de obra de Asencio es un poco más cara pero… ¿qué no pagaría uno por vivir en una casita musical?

Andrea - 1994 

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