miércoles, 24 de febrero de 2010

El Dragoncito

Para Pili - 2001  
 

Yo soy un dragón. Un dragón chiquitito y no me gusta mucho ser lo que soy. ¿Qué es eso de andar echando fuego por la boca y asustando a la gente? En la antigüedad todos los dragones se reían de mí, por verme tan pequeño y porque no me gustaban los tesoros. Ellos se aprovechaban de su enorme tamaño, de sus escalofriantes gritos y del poder para  lanzar fuego por sus bocotas para apoderarse de cuanto tesoro pudieran, sin importarles nada.

En cambio, yo siempre amé vagar por los bosques y aspirar ese perfume único. Sobrevolar las colinas y sentirme libre, espiar a los niños y a reírme con ellos, aunque nunca me vieran, se habrían asustado mucho…. O no, quizás también se hubieran burlado de mí.

Los otros dragones fueron desapareciendo pero yo no los extrañé. Mientras tanto yo estaba molesto con solo una cosa: mi fuego. Cada vez que abría la boca para gritar, se incendiaba un bosque y eso me entristecía mucho.

Y así anduve por el mundo y por los tiempos, paseando y escondiéndome de todo y de todos.

En los último años me acerqué a una ciudad y me sentí muy perdido, tanto ruido, tanta gente. Asustado un día, me metí en lo que ustedes llaman cañería, rápidamente una corriente de agua me bañó. Primero me sorprendí, pero la segunda vez esperé el chorro de agua con la boca abierta y…. ¿Saben qué? ¡Mi fuego se apagó! Por un buen rato pude lanzar mi brutal gritito sin que nada pasara. Así empecé a quedarme más tiempo. Hasta que un día descubrí algo mejor, sin darme cuenta fue acercando a una bañera. Hasta el día de hoy no me he alejado de allí, sobre todo porque allí suele bañarse una niñita.

¡Cuánto me gusta escucharla jugar en el agua! Canta y yo sonrío mientras juega con sus muñecos, hasta ya conozco de memoria el nombre de todos sus amigos. Después espero que ella misma destape la bañera y me quedo con la boca preparada para apagar mi fuego. Me alegro tanto que le agradezco con mi gritito. Al principio ella se asustaba un poco pero creo que ahora ya le gusta escucharme, nunca me vio pero sospecha que yo estoy ahí.

No les aseguro que yo sea el único dragoncito que está en el desagote de una bañera. Presten atención y, si cada vez que el agua se escapa escuchan un ruidito extraño, acerquen uno de sus ojos allí, quizás puedan verlo. Porque estoy seguro que algún otro dragoncito perdido en el tiempo está apagando su fuego mientras les hace compañía en la hora del baño.


2 comentarios:

  1. Andrea, genial.
    Literalmente, te aseguro, si siempre te admirè... ahora, te llevàs las palmas.
    Còmo hago para que siempre sepa cuàndo publicàs algo? Y si me olvido de venir a verte?
    Besos. Como siempre GE.NI.AL!!!!
    Adriana von Kaull

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  2. Uy, gracias, Adriana... Por ahora me esmeraré en recordarte que lo visites pero a pulso: "Adriana, metete en mi blog que publiqué algo nuevo", jajaja

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